En el piso de la familia Herrero, en Alcalá de Henares, viven siete personas de tres generaciones: los abuelos, Pepe y Rosario, de setenta y siete y setenta y cuatro años; su hija Nuria y su marido, Raúl; y los tres hijos de estos, de diecisiete, catorce y nueve años. Hasta hace cuatro años, los abuelos vivían en su propio piso, a dos calles de distancia.
El cambio llegó por dos motivos. Por un lado, Pepe tuvo un pequeño ictus y los médicos recomendaron que no viviera solo con Rosario, que también tiene problemas de movilidad. Por otro, Nuria y Raúl estaban pagando una hipoteca muy alta por un piso que se les había quedado pequeño. Después de muchas conversaciones, decidieron vender los dos pisos y comprar uno más grande, de cinco habitaciones, entre todos.
La convivencia tiene muchas ventajas. Los abuelos ya no están solos y los nietos crecen con ellos todos los días. Rosario es la que mejor cocina de la casa y se encarga de la comida casi todos los días. Pepe ayuda al pequeño con los deberes de matemáticas, que antes enseñaba en un instituto. Además, económicamente todos han salido ganando: la hipoteca nueva es más baja que la que tenían antes Nuria y Raúl.
Pero también hay roces. El más habitual es por el ruido: los abuelos se acuestan a las diez y los adolescentes escuchan música hasta tarde. También hay opiniones distintas sobre cómo educar a los niños. «A veces mi madre les deja hacer cosas que yo no les permito», reconoce Nuria. «Y cuando se lo digo, me contesta que ella me crio a mí y no salí tan mal».
Para evitar conflictos, la familia ha establecido algunas reglas. Cada uno tiene su espacio privado, que los demás deben respetar. Los domingos por la noche hacen una reunión para organizar la semana y hablar de lo que no funciona. Y Nuria y Raúl salen solos a cenar al menos una vez al mes, mientras los abuelos se quedan con los niños.
La hija mayor, Irene, resume la situación con humor: «Es como vivir en una serie de televisión. Hay drama, pero también muchas risas». Y ninguno de ellos cambiaría su forma de vivir.