Cuando su amigo Iñaki les propuso pasar un fin de semana en una borda del Pirineo navarro, Laura y Diego aceptaron enseguida. Lo que no sabían era que la borda, una antigua cabaña de pastores, no tenía electricidad, ni cobertura de móvil, ni agua caliente. «Será una experiencia», les dijo Iñaki con una sonrisa misteriosa.
Llegaron el viernes al atardecer, después de dejar el coche en una pista forestal y caminar cuarenta minutos cargados con mochilas. La borda era de piedra, con un tejado de pizarra y una puerta de madera que crujía. Dentro había una chimenea, una mesa larga, cuatro camas de madera y unas estanterías con velas y cerillas. El agua se cogía de un manantial que había a cincuenta metros.
La primera noche fue la más rara. Sin luz eléctrica, a las nueve ya estaba completamente oscuro. Encendieron la chimenea, que tardó media hora en calentar la habitación, y cocinaron unas patatas con chorizo en una cazuela sobre el fuego. Diego sacó el móvil varias veces por costumbre, aunque sabía que no tenía señal. «Es como si me faltara una mano», confesó.
Como no había nada que hacer, empezaron a hablar. Hablaron durante horas: de su infancia, de sus miedos, de lo que querían hacer en el futuro. Iñaki sacó una guitarra vieja y cantaron canciones que no recordaban desde la adolescencia. A medianoche salieron afuera y se quedaron sin palabras: nunca habían visto tantas estrellas. Se veía la Vía Láctea perfectamente.
El sábado se despertaron con el sol, sin despertador. Hicieron una ruta hasta un lago de montaña, donde comieron bocadillos y se bañaron en un agua tan fría que gritaron. Por la tarde recogieron leña para la noche y, por primera vez en meses, Laura se echó una siesta sin pensar en el trabajo.
El domingo, al volver al coche y recuperar la cobertura, los móviles empezaron a vibrar sin parar: mensajes, correos, notificaciones. Los tres se miraron y se rieron. Nada de aquello era urgente.
«Me ha cambiado algo», dice Laura. «Ahora, en casa, apago el móvil los domingos por la tarde». Ya han reservado la borda para el próximo otoño.