Durante veinticinco años, don Anselmo Ruiz fue el presidente del Club de Montaña Peña Blanca, en León. Fundó el club con otros cinco amigos en los años noventa, y desde entonces lo organizaba prácticamente todo: las salidas de los domingos, la semana de montaña en verano, la cena de Navidad y hasta el diseño de las camisetas. Pero el año pasado, con setenta y ocho años, anunció que no se presentaría a la reelección. «Ha llegado el momento de que lo lleven los jóvenes», dijo.
La noticia causó cierta inquietud entre los ciento cuarenta socios. Muchos se preguntaban si el club sobreviviría sin él. En los últimos años, además, el número de socios había bajado, y casi todos superaban los cincuenta años. Los jóvenes preferían salir a la montaña por su cuenta, organizándose por internet.
Se presentaron dos candidaturas. La primera la encabezaba Ramiro, de sesenta años, tesorero del club desde hacía una década. Su propuesta era continuar con el modelo de siempre: «El club funciona bien. No hay que cambiar lo que funciona». La segunda candidata era Noelia, una fisioterapeuta de treinta y cuatro años que se había hecho socia hacía solo tres. Proponía modernizar el club: crear una página web y redes sociales, organizar salidas para principiantes y familias con niños, y ofrecer cursos de escalada y de orientación.
La campaña fue intensa, aunque siempre respetuosa. Algunos socios veteranos desconfiaban de Noelia porque la consideraban demasiado nueva. «No conoce la historia del club», comentaban. Otros pensaban que, si no había cambios, el club acabaría desapareciendo.
La votación se celebró en la asamblea anual, en el salón de actos de un colegio. Votaron ciento doce socios. Noelia ganó por solo nueve votos de diferencia. Hubo aplausos, pero también algunas caras serias.
En su primer discurso, Noelia hizo algo que sorprendió a todos: le pidió a Ramiro que formara parte de su junta directiva, y a don Anselmo que fuera presidente de honor. Los dos aceptaron.
Un año después, el club tiene ciento noventa socios, y un tercio tiene menos de cuarenta años. Las salidas para familias son un éxito. Y don Anselmo, con su bastón, sigue yendo a todas las que puede.