En el bloque de la calle Sorolla, en Castellón, viven sesenta familias repartidas en diez plantas. Hasta hace un año, la mayoría de los vecinos no se conocía. Se cruzaban en el ascensor, se decían «buenos días» y poco más. Muchos son inquilinos que se quedan solo uno o dos años, y otros son personas mayores que viven solas.
Todo cambió por casualidad. Durante una ola de calor en julio, el ascensor se estropeó durante cinco días. Lucas, un estudiante de Química que vive en el séptimo, se dio cuenta de que la señora del octavo, de ochenta y seis años, no podía bajar a comprar. Llamó a su puerta y le preguntó si necesitaba algo. Después pensó que seguramente había más vecinos en la misma situación.
Esa noche creó un grupo en una aplicación de mensajería y dejó una nota en el portal con un código QR para unirse. En dos días, ya había cuarenta personas. Se organizaron para subir compras y agua a los vecinos que no podían bajar. Un fontanero del tercero se ofreció a revisar un problema de tuberías del primero. Una enfermera jubilada del quinto pasó a ver a un vecino que no se encontraba bien.
Cuando arreglaron el ascensor, el grupo siguió funcionando. Hoy tiene más de cien miembros y se usa para casi todo. La gente presta herramientas, regala muebles que ya no necesita y avisa cuando llega un paquete de otro vecino. Hay un intercambio de libros en el portal y, una vez al mes, se organiza una cena en la azotea, donde cada uno lleva un plato.
No todo es perfecto. A veces hay discusiones por mensajes que se malinterpretan, y al principio algunos vecinos usaban el grupo para quejarse del ruido de forma poco educada. Por eso, Lucas y otros dos vecinos redactaron unas normas sencillas: respeto, nada de publicidad y los problemas personales se hablan en privado.
Para doña Remedios, la señora del octavo, el cambio ha sido enorme. «Antes me pasaba días sin hablar con nadie», cuenta. «Ahora, si un día no escribo en el grupo, alguien llama a mi puerta para ver si estoy bien». El mes pasado, sus vecinos le organizaron una fiesta sorpresa por su cumpleaños.