Lunes, 2 de octubre
Por fin ha llegado mi coche a Girona desde Alemania. Lo compré de segunda mano a un particular de Stuttgart, por internet, porque allí era bastante más barato que en España. Ahora viene lo difícil: matricularlo aquí. Mi cuñado, que trabaja en un concesionario, me ha advertido: «Prepárate, que es un lío».
Miércoles, 4 de octubre
Primer paso: la ITV. Como el coche viene de otro país, necesitaba una inspección especial y un documento llamado «ficha técnica» español. Para conseguirlo, el fabricante tenía que enviarme un certificado de conformidad europeo. Por suerte, lo había pedido hace un mes. El inspector ha revisado las luces, los frenos y las emisiones, y ha comprobado que el número de bastidor coincide con los papeles. Lo ha pasado sin problemas. ¡Uno menos!
Viernes, 6 de octubre
Hoy tocaba Hacienda. Al ser un coche importado, hay que pagar el impuesto de matriculación, que depende de las emisiones de CO₂. Mi coche contamina poco, así que he pagado menos de lo que temía: unos trescientos euros. También he pagado el impuesto de circulación del ayuntamiento.
Martes, 10 de octubre
El gran día: cita en la Jefatura de Tráfico. He llevado una carpeta enorme con todo: el contrato de compra en alemán con su traducción, el permiso de circulación alemán, la ficha técnica, los justificantes de los impuestos, mi DNI y el formulario de solicitud. El funcionario lo ha revisado todo durante media hora, en silencio. Al final ha levantado la cabeza y ha dicho: «Le falta la baja del vehículo en Alemania». Me he quedado blanco. Pero luego ha mirado otra vez y ha encontrado el papel entre los demás documentos. Uf.
Me ha dado el permiso de circulación español y el número de matrícula. ¡Por fin!
Jueves, 12 de octubre
He ido a un taller a que me hicieran las placas con la nueva matrícula. Las he puesto yo mismo. Después he contratado el seguro y he dado una vuelta por la Costa Brava para celebrarlo.
Balance: diez días, cinco oficinas y casi seiscientos euros entre impuestos y tasas. Aun así, he ahorrado dos mil euros respecto al precio en España. Pero no sé si lo volvería a hacer.