Para celebrar su décimo aniversario de boda, Roberto quiso darle una sorpresa a su mujer, Carmen. Reservó tres noches en un hotel de cuatro estrellas en San Sebastián, en una «habitación superior con vistas al mar». Pagó casi cien euros más por noche que por una habitación normal, pero pensó que valía la pena. En las fotos de la página web se veía un balcón precioso sobre la playa de la Concha.
Llegaron un viernes por la tarde, después de cinco horas de coche desde Madrid. El recepcionista les dio la llave de la habitación 214 con una sonrisa. Subieron emocionados, abrieron la puerta, Carmen fue directamente a la ventana... y se quedó en silencio. Delante había un patio interior y la pared gris de otro edificio. Si te asomabas mucho y girabas la cabeza a la izquierda, se veía un trocito de mar entre dos tejados.
Roberto bajó a recepción intentando no enfadarse.
—Buenas tardes. Creo que ha habido un error. Reservé una habitación con vistas al mar, y la nuestra da a un patio.
—Déjeme ver... Sí, señor, su reserva es de habitación superior con vistas. Pero esa habitación tiene «vistas laterales al mar».
—¿Vistas laterales? Lo único lateral que veo es una chimenea.
El recepcionista se disculpó, pero explicó que el hotel estaba completo y que no podía cambiarles. Roberto pidió hablar con el director. Le enseñó en el móvil las fotos de la página web y la confirmación de la reserva, donde no aparecía la palabra «laterales» en ningún sitio.
El director revisó todo y reconoció que la descripción no era clara. Les ofreció dos opciones: devolverles la diferencia de precio o cambiarlos al día siguiente a una suite que quedaba libre, con terraza frente al mar, sin coste adicional. Eligieron la suite, claro.
La primera noche durmieron mirando la pared, pero las dos siguientes fueron perfectas. Desayunaron en la terraza viendo a los surfistas y, la última noche, vieron cómo se encendían las luces de la bahía. «Al final, esa pared gris nos dio la mejor habitación del hotel», dice Carmen. Eso sí, Roberto escribió una opinión en internet para avisar a otros clientes.