Asunto: ¡Tenías que haber venido!
Hola, Raquel:
¿Qué tal te va por Londres? Te escribo porque el sábado pasó algo que tengo que contarte con detalle. Ya sabes que llevábamos meses esperando el festival de música al aire libre de Gijón, y que tú no pudiste venir por el trabajo. Pues fue, sin exagerar, uno de los mejores días de mi vida.
La previsión decía que haría sol, así que fuimos en pantalón corto y camiseta. Craso error. Cuando empezó el segundo grupo, a eso de las siete, el cielo se puso negro y empezó a llover como nunca había visto en agosto. En diez minutos, el césped se convirtió en un barrizal. Mucha gente se fue corriendo a refugiarse bajo las carpas, pero nosotros decidimos quedarnos. Total, ya estábamos empapados.
Lo increíble fue que los músicos no pararon. La cantante del grupo principal salió al escenario, miró al cielo y dijo: «Si vosotros os quedáis, nosotros también». La gente se volvió loca. Tocaron casi dos horas bajo la lluvia, y en lugar de quejarse, todo el mundo bailaba y saltaba en el barro. Unos chicos que no conocíamos nos prestaron unos chubasqueros de plástico, y acabamos cantando abrazados con ellos.
Hubo un momento mágico: cuando tocaron la canción lenta del final, dejó de llover justo en ese instante y salió un arcoíris enorme sobre el mar. Te lo juro, parecía preparado. Todo el mundo sacó el móvil para grabarlo. Te mando el vídeo, aunque se ve fatal porque la pantalla estaba llena de gotas.
El domingo me desperté con la garganta destrozada y unas zapatillas que he tenido que tirar a la basura. Pero no me arrepiento de nada. El año que viene, si es necesario, te secuestro y te traigo yo misma.
Cuéntame cómo estás y cuándo vuelves por aquí. Te echo de menos.
Un beso enorme,
Belén