Después de dos años de formación profesional como electricista, Iker consiguió su primer contrato en una empresa de instalaciones de Vitoria. Con veinte años y un sueldo de mil cuatrocientos euros netos al mes, decidió que era el momento de independizarse. Pero antes de buscar piso, su padre le hizo una pregunta que lo dejó pensando: «¿Has hecho números?».
Iker no había hecho números. Así que una tarde se sentó con su padre y una hoja de cálculo para preparar un presupuesto mensual. Primero apuntaron los ingresos: los mil cuatrocientos euros del sueldo y, dos veces al año, las pagas extra. Después, los gastos fijos, que eran mucho más de lo que Iker imaginaba.
El más grande era el alquiler. Un piso de una habitación en su barrio costaba unos seiscientos cincuenta euros, casi la mitad de su sueldo. Su padre le explicó que, según los expertos, lo ideal es no gastar más de un tercio de los ingresos en vivienda. Por eso, Iker decidió buscar un piso compartido o uno más pequeño en un barrio un poco más alejado.
Luego vinieron los demás gastos: la luz, el gas, el agua e internet, unos ciento veinte euros al mes. La comida, unos doscientos cincuenta si cocinaba en casa. Iker se sorprendió al ver que los pequeños gastos, como los cafés o las suscripciones, sumaban casi ochenta euros al mes.
Su padre le insistió en algo más: un fondo de emergencia. «Siempre pasa algo», le dijo. «Se estropea la lavadora, te pones enfermo, te quedas sin trabajo». Le recomendó ahorrar al menos el diez por ciento de su sueldo cada mes, hasta tener el equivalente a tres o cuatro meses de gastos.
Al final, el presupuesto era ajustado, pero posible. Iker encontró un piso pequeño de cuarenta metros por quinientos veinte euros, en un barrio bien comunicado. Antes de mudarse, esperó cuatro meses para ahorrar la fianza, el primer mes de alquiler y algo para muebles.
Ahora lleva un año viviendo solo. Revisa sus gastos con una aplicación del banco y ha ahorrado casi dos mil euros. «Lo más difícil no fue ahorrar», dice. «Fue aprender a decir que no a cosas que no necesito».