Para mucha gente, la primavera es la estación más bonita del año: flores, días más largos, terrazas llenas. Para Daniel, un estudiante de Veterinaria de Córdoba, es una pesadilla. Desde los doce años sufre alergia al polen, y cada año, entre abril y junio, su vida cambia por completo.
Los síntomas empiezan de repente, normalmente un día de viento. Primero, los estornudos: a veces diez o quince seguidos. Después, la nariz que no para de gotear, los ojos rojos que pican muchísimo y una sensación de cansancio constante. Algunos días también le cuesta respirar. «Es como tener un resfriado durante tres meses», explica. En su mochila siempre lleva un paquete de pañuelos, colirio y gafas de sol.
Córdoba es una de las ciudades de España con más polen en primavera, sobre todo de olivo y de gramíneas, unas plantas que crecen en los campos y en los parques. Durante las semanas peores, Daniel consulta cada mañana una aplicación que indica los niveles de polen en la ciudad. Si son muy altos, intenta no salir mucho a la calle, sobre todo a primera hora de la mañana y al atardecer, cuando hay más polen en el aire.
Hace dos años, la alergia afectó a sus exámenes. Durante una prueba de Anatomía, no paraba de estornudar y no podía concentrarse. Suspendió. Fue entonces cuando decidió ir a un alergólogo. El médico le hizo unas pruebas en la piel del brazo y confirmó que era alérgico al polen del olivo y de varias gramíneas.
El alergólogo le propuso un tratamiento con vacunas. Consiste en recibir pequeñas dosis de las sustancias que le causan alergia, para que el cuerpo se acostumbre poco a poco. El tratamiento dura entre tres y cinco años, con una inyección al mes. Además, le recetó antihistamínicos para los días peores y le dio algunos consejos: ducharse y cambiarse de ropa al volver a casa, mantener las ventanas cerradas y secar la ropa dentro de casa en primavera.
Esta primavera, después de dos años de vacunas, Daniel ha notado una gran mejora. Sigue estornudando algunos días, pero mucho menos. «Por primera vez en años, he podido sentarme en una terraza en abril», dice contento.