Querida abuela:
¿Qué tal estás? Ya llevo dos meses en Bolonia con la beca Erasmus y quería escribirte una carta de verdad, en papel, porque sé que te gustan más que los mensajes.
La ciudad es preciosa. Los edificios son de color rojo y naranja y hay soportales en casi todas las calles, así que puedes pasear sin mojarte cuando llueve. La universidad es la más antigua de Europa: ¡tiene casi mil años!
Vivo en un piso con tres chicas: una alemana, una griega y una italiana. Hablamos en italiano, aunque a veces mezclamos con inglés y español. Al principio no entendía casi nada en las clases, porque los profesores hablaban muy rápido. Pero ahora ya entiendo bastante y tomo apuntes en italiano.
La comida es buenísima. Aquí inventaron la salsa boloñesa, pero ellos la llaman «ragú» y la comen con tallarines, nunca con espaguetis. Mi compañera italiana me ha enseñado a hacer pasta fresca a mano. Cuando vuelva a Zamora, te la preparo.
Te echo mucho de menos, y también tus croquetas. Dale un beso muy fuerte al abuelo y dile que estoy estudiando mucho (bueno, casi siempre).
Un abrazo enorme,
Tu nieta Carlota