Kenji es japonés y vive en Málaga con su mujer, que es española. Para pedir la nacionalidad española, necesitaba aprobar el examen DELE A2, un examen oficial de español. Durante seis meses estudió todas las tardes después del trabajo.
Su profesora de la academia le explicó cómo era el examen. Tenía cuatro partes: comprensión de lectura, comprensión auditiva, expresión escrita y expresión oral. Kenji tenía más miedo a la parte oral. Era tímido y se ponía nervioso cuando tenía que hablar con desconocidos.
Para practicar, hablaba en español con todo el mundo: con el panadero, con los vecinos, con el camarero del bar de la esquina. También grababa audios con el móvil y después los escuchaba para buscar errores. Su mujer le ayudaba con los verbos irregulares, que le parecían muy difíciles.
El día del examen se levantó muy temprano. Las partes escritas fueron bien. En la parte oral, la examinadora le pidió describir una foto de una familia en la playa y hablar de sus vacaciones favoritas. Kenji habló de un viaje a Granada con su mujer. Al principio le temblaba la voz, pero luego se tranquilizó.
Dos meses después recibió un correo: ¡había aprobado! Esa noche, lo celebraron con unos amigos en un chiringuito.