Ana y su novio Rubén nunca habían ido de acampada. Un amigo les prestó una tienda de campaña y dos sacos de dormir, y en julio fueron al lago de Sanabria, en Zamora. Es el lago natural más grande de España y tiene un camping junto al agua.
Llegaron el viernes por la tarde. Montar la tienda fue más difícil de lo que pensaban. No había instrucciones y tardaron una hora. Una familia que estaba al lado se reía un poco y, al final, el padre vino a ayudarles.
Por la noche, cocinaron unas salchichas en un hornillo pequeño y comieron mirando el lago. El cielo estaba lleno de estrellas. «En la ciudad nunca vemos esto», dijo Ana. Pero cuando se metieron en la tienda, tuvieron un problema: hacía mucho frío. ¡Estaban en la montaña! Solo habían llevado ropa de verano, así que durmieron muy mal.
El sábado por la mañana se bañaron en el lago. El agua estaba helada, pero era transparente. Después hicieron una ruta por la montaña y vieron una cascada. Por la tarde compraron dos mantas en el pueblo.
La segunda noche durmieron mucho mejor. «¿Repetimos el mes que viene?», preguntó Rubén. «Vale», dijo Ana, «pero con pijamas de invierno».