Olena es ucraniana y llegó a Valencia hace un año con su hijo. Trabaja en una tienda de ropa y estudia español por las noches. Su profesora le dijo un día: «Para aprender más rápido, tienes que leer. Ve a la biblioteca municipal: allí hay libros en español fácil, y son gratis».
El sábado siguiente, Olena fue a la biblioteca de su barrio. Era un edificio antiguo, muy bonito, con un patio interior lleno de plantas. En el mostrador había un bibliotecario mayor, con gafas y barba blanca.
—Buenos días. Quiero hacerme el carné de la biblioteca.
—Muy bien. ¿Tiene algún documento de identidad?
—Sí, tengo mi pasaporte y mi tarjeta de residencia.
El bibliotecario le hizo una foto con una pequeña cámara y en cinco minutos le dio el carné. También le explicó las normas: podía llevarse hasta diez libros y cuatro películas durante quince días.
Después le enseñó la sección de lecturas graduadas, libros en español adaptados por niveles. Olena eligió tres novelas cortas de nivel A2. También descubrió que su hijo podía ir los miércoles a un taller de cuentos para niños.
Ahora Olena va a la biblioteca cada dos semanas. Ya ha leído once libros.