Un viernes por la noche, después de cenar con sus compañeros de trabajo en un restaurante de Palma, Toni volvió a casa en taxi. Al día siguiente, fue a comprar el pan y buscó su tarjeta del banco en la cartera. No estaba. Buscó en los bolsillos de la chaqueta, en el coche y por toda la casa. Nada.
Toni recordó que pagó la cena con la tarjeta. Llamó al restaurante, pero nadie la había encontrado. Entonces se puso nervioso: ¿y si alguien la estaba usando?
Abrió la aplicación del banco en el móvil. Por suerte, no había ningún pago extraño. Allí mismo había una opción para bloquear la tarjeta. Toni la bloqueó en un minuto. Después llamó al teléfono de atención al cliente del banco, que funciona veinticuatro horas.
—Buenos días. He perdido mi tarjeta y ya la he bloqueado en la aplicación.
—Muy bien, señor. ¿Quiere pedir una tarjeta nueva?
—Sí, por favor.
—Le llegará a su casa en cinco o siete días laborables. Mientras tanto, puede pagar con el móvil.
La tarjeta nueva era gratuita. Llegó el jueves siguiente en un sobre. Y el lunes, ¡sorpresa! El taxista llamó al banco: había encontrado la tarjeta vieja en el asiento de atrás.