En mayo, Jaime y su novia reservaron un viaje a Nueva York para julio. Estaban muy ilusionados. Pero tres semanas antes del viaje, Jaime miró su pasaporte y se quedó helado: ¡estaba caducado desde marzo!
Esa misma noche intentó pedir cita en la página web de la policía para renovarlo. El problema era que no había citas libres hasta septiembre. Jaime estaba desesperado. Su novia le dijo: «Tranquilo, seguro que hay una solución».
Al día siguiente, Jaime llamó por teléfono a la comisaría. Una funcionaria le explicó que, para casos urgentes, podía ir con el billete de avión y pedir una cita especial. También le dijo que cada mañana liberaban algunas citas nuevas a las ocho.
Durante cuatro días, Jaime se levantó a las siete y media para mirar la página. El quinto día, a las ocho y dos minutos, ¡encontró una cita para el jueves siguiente!
El jueves llevó su DNI, el pasaporte viejo, una foto reciente y el billete de avión. Pagó treinta euros. Le hicieron la foto y le tomaron las huellas. Por suerte, el pasaporte nuevo estaba listo en solo una hora.
En julio, Jaime y su novia volaron a Nueva York. «Desde ahora, reviso mis documentos cada año», dice.