El sábado que viene, Silvia va a la boda de su prima en Logroño. Necesita un corte de pelo y un peinado bonito. El miércoles llama por teléfono a su peluquería.
—Peluquería Estilo, buenos días.
—Hola, buenos días. Quiero pedir cita para el sábado por la mañana, por favor. Tengo una boda.
—Un momento... Lo siento, el sábado está todo completo.
—¡Vaya! ¿Y el viernes?
—El viernes tengo un hueco a las cinco y media de la tarde. ¿Le va bien?
—Sí, perfecto. Quiero cortar las puntas y un peinado elegante.
—Muy bien. ¿Su nombre, por favor?
—Silvia Torres.
—¿Y un número de teléfono?
—El seis, cuatro, cinco, dos, uno, ocho, nueve, siete, tres.
—Muy bien, Silvia. Hasta el viernes.
Silvia cuelga. Ahora solo necesita un vestido... ¡y unos zapatos!