Es sábado por la mañana. Alberto y su hija Noa, de seis años, están en la cocina de su casa en Gijón. Hoy hacen tortitas para el desayuno.
Primero, Alberto saca los ingredientes: harina, leche, dos huevos, azúcar y un poco de mantequilla. Noa rompe los huevos en un bol. ¡Un trozo de cáscara cae dentro! Los dos se ríen. Alberto lo saca con una cuchara.
Después, Noa añade la leche y la harina. Alberto mezcla todo con una batidora. La masa tiene que estar suave, sin grumos.
Alberto calienta la sartén con un poco de mantequilla. Echa la masa y espera un minuto. Luego le da la vuelta a la tortita. ¡Uy! La primera se rompe. Pero las otras salen perfectas.
Noa pone miel y fresas encima. Su madre llega a la cocina. «¡Qué bien huele!», dice.