Amira es de Túnez. Tiene veintisiete años y vive en Zaragoza. Tiene un trabajo nuevo en una empresa de informática. Para recibir su sueldo, necesita una cuenta en un banco español.
Hoy va a una sucursal cerca de su casa. Tiene cita a las diez. La empleada, la señora Martín, es muy amable.
—Buenos días. ¿En qué puedo ayudarla?
—Quiero abrir una cuenta, por favor.
—Muy bien. ¿Tiene su pasaporte y su NIE?
—Sí, aquí están. Y también tengo mi contrato de trabajo.
—Perfecto.
La señora Martín escribe los datos en el ordenador. Amira firma tres documentos. La cuenta no tiene comisiones porque Amira recibe su sueldo allí.
—Su tarjeta llega por correo en una semana. También puede descargar la aplicación del banco en el móvil.
—¡Muchas gracias!
Amira sale contenta. Ya tiene cuenta, ya tiene trabajo. ¡Una nueva vida empieza!