Todas las mañanas, Daniel va al trabajo en bicicleta. Vive en Sevilla y trabaja en una oficina en el barrio de Triana. El camino es bonito: pasa por el carril bici, al lado del río Guadalquivir.
Hoy, a las ocho y cuarto, Daniel oye un ruido raro: «¡Pssss!». Mira la rueda de atrás. Está pinchada. ¡Qué mala suerte! Tiene una reunión a las nueve.
Daniel no tiene herramientas. Mira el móvil. Hay una tienda de bicis a quinientos metros, pero abre a las diez. Entonces, ve una parada de bicis públicas. Deja su bicicleta atada a un árbol, coge una bici pública y continúa.
Llega a la oficina a las nueve menos cinco. ¡Justo a tiempo! Por la tarde, vuelve con su bici a la tienda. El mecánico cambia la cámara en diez minutos. Cuesta doce euros.