Emma es una turista de Irlanda. Está de vacaciones en Madrid. Hoy quiere visitar el Museo del Prado, pero no encuentra el camino. Está en la Puerta del Sol con un mapa en la mano. Pregunta a un señor mayor.
—Perdone, ¿dónde está el Museo del Prado?
—Está un poco lejos, a unos veinte minutos a pie. Mire, siga recto por esta calle, la calle de Alcalá. Luego, en la gran fuente, gire a la derecha. Es el Paseo del Prado. El museo está a la izquierda, enfrente de un hotel grande.
—¿Hay un autobús?
—Sí, pero con este sol es mejor caminar. ¡Así ve la ciudad!
—Muchas gracias, señor.
—De nada. ¡Y no olvide ver Las Meninas!
Emma sonríe y empieza a caminar.