Hasta hace un año, Jaime vivía en Madrid y trabajaba como ingeniero en una empresa de telecomunicaciones. Su madre, Carmen, de ochenta y dos años, vivía sola en Talavera de la Reina, a una hora y media en coche. Jaime iba a verla un fin de semana al mes y la llamaba cada noche. Ella siempre decía que estaba bien.
Todo cambió el invierno pasado, cuando Carmen se cayó en la cocina y se rompió la cadera. Pasó dos semanas en el hospital y, al salir, ya no podía vivir sola. Además, los médicos le diagnosticaron un principio de alzhéimer: olvidaba si había tomado las pastillas, dejaba el gas abierto y a veces no reconocía a los vecinos.
Jaime tiene dos hermanas, pero una vive en Alemania y la otra tiene tres hijos pequeños y un trabajo muy exigente. Después de varias conversaciones difíciles, Jaime tomó una decisión: pidió a su empresa teletrabajar a tiempo completo y se mudó a casa de su madre. «Era lo más lógico», dice. «Yo no tengo hijos y mi trabajo me lo permitía. Pero no fue fácil».
Los primeros meses fueron agotadores. Por la mañana ayudaba a su madre a levantarse, a ducharse y a vestirse. Después trabajaba con el ordenador en la mesa del comedor, levantándose cada media hora para ver si ella estaba bien. Por la noche, Carmen se despertaba confundida y Jaime casi no dormía. Empezó a sentirse muy solo.
Fue el médico de cabecera quien le habló de las ayudas de la ley de dependencia. Después de una valoración, a Carmen le concedieron un servicio de ayuda a domicilio: una auxiliar va todas las mañanas dos horas para ayudarla con la higiene. Además, tres tardes por semana Carmen va a un centro de día, donde hace actividades de memoria y está con otras personas.
Ahora Jaime tiene algo de tiempo para él. Ha vuelto a correr y se ha apuntado a un grupo de apoyo para cuidadores familiares, que se reúne los jueves. «Allí entendí que no soy un mal hijo por sentirme cansado», explica.
Carmen no siempre recuerda qué día es, pero cada noche, antes de dormir, le dice a su hijo: «Gracias por quedarte». Para Jaime, eso compensa todo.