Son las siete de la mañana. Jorge se despierta y se siente fatal. Le duele todo el cuerpo, tiene tos y mucho frío. Se pone el termómetro: treinta y nueve de fiebre.
Jorge trabaja en una tienda de electrodomésticos en Huelva. Hoy no puede ir. Llama a su jefa, Mercedes.
—Buenos días, Mercedes. Soy Jorge. Lo siento, hoy no puedo ir a trabajar. Estoy enfermo. Tengo fiebre y tos.
—¡Vaya, Jorge! No te preocupes. Quédate en la cama y descansa. ¿Vas al médico?
—Sí, tengo cita a las once.
—Muy bien. Necesito el justificante del médico, ¿vale?
—Claro. Se lo mando por correo electrónico.
—Que te mejores.
Jorge vuelve a la cama. Su novia le prepara una sopa de pollo y un té con limón y miel. Pone una serie en la tele, pero se duerme a los diez minutos.