Lola y Andrés viven en un estudio pequeño en el centro de Málaga. Pero en mayo llega su primer bebé. ¡Necesitan un piso más grande!
Todas las noches miran anuncios en internet. Quieren dos o tres dormitorios. Pueden pagar ochocientos euros al mes, como máximo.
El sábado ven tres pisos. El primero es bonito y tiene tres dormitorios, pero está en un quinto piso sin ascensor. «Imposible con un carrito», dice Lola. El segundo es barato, pero está muy lejos y es oscuro. El tercero está en el barrio de El Palo, cerca de la playa. Tiene dos dormitorios, una cocina nueva, un balcón y ascensor. Al lado hay un parque infantil. Cuesta setecientos cincuenta euros.
—¡Este es perfecto! —dice Andrés.
—Sí. Y el bebé puede ver el mar —responde Lola.
El lunes firman el contrato.