Paolo es italiano. Vive en Valencia desde hace un mes. Ahora necesita empadronarse, es decir, registrarse en el ayuntamiento como vecino de la ciudad. Sin el padrón, no puede pedir la tarjeta sanitaria.
Primero, Paolo pide cita por internet. La cita es el martes a las diez. Lleva su pasaporte, su contrato de alquiler y una foto.
En el ayuntamiento hay mucha gente. Paolo coge un número: el A47. Espera media hora. Por fin ve su número en la pantalla y va a la mesa cinco.
La funcionaria le da un formulario. Paolo escribe su nombre, su apellido, su fecha de nacimiento, su nacionalidad y su dirección. Algunas palabras son difíciles, pero la funcionaria lo ayuda.
Diez minutos después, Paolo tiene su certificado de empadronamiento. Es gratis. «Bienvenido a Valencia», dice la funcionaria. Paolo sonríe: ¡ya es valenciano!