Es un día de julio en Córdoba. Son las cuatro de la tarde y hace cuarenta y un grados. ¡Un calor horrible! Lorena y sus amigas van a la piscina municipal.
La entrada cuesta tres euros. Las chicas buscan un sitio a la sombra, debajo de un árbol. Ponen las toallas en el césped.
Primero se ponen crema solar. Luego se tiran al agua. ¡Qué fresquita está! Lorena nada veinte minutos. Su amiga Rocío no sabe nadar bien y se queda en la parte baja. Inma toma el sol y lee una revista.
A las seis tienen hambre. Compran helados en el bar de la piscina. Lorena prefiere uno de limón. Hablan, ríen y escuchan música.
A las ocho y media cierra la piscina. Vuelven a casa a pie. Todavía hace calor, pero están felices.