Es sábado por la mañana. Mateo tiene nueve años y juega en el equipo de fútbol de su colegio, en Oviedo. Hoy hay un partido importante contra otro colegio.
Mateo se levanta temprano. Se pone la camiseta roja con el número siete. Su padre lo lleva al campo en coche. Hace frío y llueve un poco, pero a Mateo no le importa.
El partido empieza a las diez. Muchos padres y abuelos están en las gradas. Gritan y aplauden. En el primer tiempo, el otro equipo marca un gol. Mateo está un poco triste.
En el segundo tiempo, Mateo corre mucho. En el minuto cuarenta, recibe el balón, regatea a dos jugadores y... ¡gol! Al final, el partido termina uno a uno. El entrenador está contento. Después, todos los niños comen bocadillos juntos.