Todos los sábados por la mañana, Teresa va al Mercado Central de Valencia. Es un mercado muy grande y muy antiguo, con más de trescientos puestos. Teresa lleva su carrito de la compra y una lista.
Primero va al puesto de fruta de Vicente. Compra naranjas, plátanos y fresas. Vicente siempre le regala una mandarina. Después va a la carnicería y pide medio kilo de pollo y unas salchichas. En la pescadería compra gambas y calamares para la paella del domingo.
El mercado está lleno de colores, olores y ruido. Los vendedores gritan: «¡Tomates buenos, a dos euros!» Hay muchos turistas que hacen fotos.
Al final, Teresa compra pan y un poco de queso. Luego toma un café con leche en el bar del mercado. Habla con otras señoras del barrio. Para ella, el sábado sin mercado no es sábado.