Ana y Luis son de Valladolid. Están de vacaciones en Mallorca. Llegan al hotel a las tres de la tarde, después de un viaje en avión.
—Buenas tardes. Tenemos una reserva a nombre de Luis Gómez.
—Un momento, por favor... Sí, aquí está. Una habitación doble para siete noches, con desayuno. ¿Me dejan su documento de identidad?
—Aquí tiene.
—Muchas gracias. Su habitación es la 312, en el tercer piso. Tiene vistas al mar.
—¡Qué bien! ¿A qué hora es el desayuno?
—De siete y media a diez y media, en el restaurante de la planta baja.
—¿Y la piscina?
—Está abierta de nueve a ocho. Las toallas están en la habitación.
—¿Hay wifi?
—Sí, la contraseña está en la llave.
Luis coge la tarjeta-llave y suben en el ascensor. ¡Empiezan las vacaciones!