Me llamo Antonio y vivo en Alcalá del Júcar, un pueblo pequeño de Albacete. Aquí viven unas mil trescientas personas. El pueblo es muy bonito: las casas están en una montaña, al lado de un río, y arriba hay un castillo antiguo.
En mi pueblo hay una plaza con una iglesia, un ayuntamiento, dos bares, una panadería, una farmacia y un supermercado pequeño. También hay un colegio, un centro de salud y una piscina para el verano. Los martes hay mercado en la plaza.
Pero no hay cine, ni hospital, ni estación de tren. Para ir al cine o al médico especialista, vamos a Albacete en coche. Está a una hora.
Muchos jóvenes van a vivir a la ciudad. Yo no. Me gusta la tranquilidad, conozco a todos mis vecinos y el aire es limpio. Y en verano, ¡el pueblo se llena de turistas!