Me llamo Tomasz y soy de Polonia. Tengo treinta años y soy ingeniero. Desde enero vivo en Valencia, porque trabajo en una empresa española. Mi español no es muy bueno todavía, así que voy a una escuela de idiomas.
Las clases son los lunes y los miércoles, de seis a ocho de la tarde. En mi grupo hay doce estudiantes de muchos países: Italia, China, Brasil, Alemania, Marruecos... Nuestra profesora se llama Begoña. Es muy paciente y divertida.
En clase hablamos mucho, escuchamos canciones y hacemos juegos. A veces es difícil. Los verbos irregulares son mi problema. ¡Y la letra «r»! Pero aprendo muchas palabras nuevas cada semana.
Después de clase, tomo algo con mis compañeros en un bar. Allí practicamos español con el camarero. Para mí, es la mejor parte de la clase.