Hoy Elena tiene una reunión muy importante a las nueve con un cliente nuevo. Pero todo sale mal.
Primero, el despertador no suena. Elena se despierta a las ocho y cuarto. ¡Qué horror! Salta de la cama y corre a la ducha. Pero no hay agua caliente. Se ducha con agua fría en dos minutos.
Después, no encuentra las llaves del coche. Busca en la cocina, en el salón, en el bolso... ¡Están en el bolsillo de la chaqueta de ayer!
En la calle hay un atasco enorme. Elena llama a la oficina: «Lo siento mucho, llego tarde». Aparca a las nueve y diez y corre al ascensor. ¡El ascensor no funciona! Sube seis pisos por la escalera.
Llega a la sala de reuniones a las nueve y cuarto, sin respiración. El cliente sonríe. «Tranquila», dice. «Yo también llego ahora. ¡Hay un atasco terrible!»